Fue tanto el deseo
de mi barca navegar,
de conocer amaneceres
de probar aventuras más….
Que izé mis velas
una mañana para el camino andar,
recorriendo aguas extrañas
a veces frías, a veces mar….
Conocí todos los vientos
y no puedo negar
que creí llegar a ese puerto
donde mi barca anclar.
En mi tonto caminar,
encontré tantas falacias,
tantos sueños truncados,
tantas aguas por calmar….
Era tanto el deseo
que al cielo fui a mirar,
y te encontré en una estrella
que guiaba mi transitar….
Ahora no navego más
anclé mi barca en tu brisa,
debajo de un palmar….
Para vivir mirando
al cielo
sintiendo tú sombra,
a un lado del mar….


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